Tengo las huellas de tus manos todavia en mi piel.
Tu mirada guardada donde nadie las puede ver.
Desafiando las prohibiciones
Nos escondimos bajo las sábanas y desaparecí de este mundo para depender del tuyo.
Mi alma bailó por toda la habitación e incluso he de confesarte,
que sobrepasé cualquier indice de felicidad.
Rellenamos los depósitos de amor con unos doscientos besos,
o más, quien sabe.
Te voy a contar otro secreto:
voy a olvidar todo lo que me dijiste con la luz apagada.
Ya sabes que yo soy de las que luchan contra viento y marea y no me asusta ninguna tormenta.
Tengo un barco preparado dispuesto a llevarnos al fin del mundo si hiciese falta.
Quizá en nuestro viaje encontremos una isla a la que volver siempre que nos odie la vida.
En donde hacer eternos los instantes y almacenar recuerdos.
Porque lo siento, pero a quien quiero mentir no estoy dispuesta a borrarte.

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